person holding baoding ballPhoto by Dimitri Scripnic on Unsplash

¿De qué manera cedemos el control de nuestras vidas a alguien o a algo?               Cedemos nuestro control en el momento que permitimos que otras personas o circunstancias nos quiten la paz, nos arruinen el dia, nos roben la alegría. En muchas ocasiones, aún sin pensarlo, otorgamos nuestro poder en bandeja de plata a ciertas personas, a nuestro pasado o a cualquier problema externo o interno.
Le cedemos el poder cuando dejamos que alguien más tome las decisiones que nos corresponden, cuando por un comentario o algún comportamiento permitimos que alguien nos quiten la tranquilidad, cuando nos digan: «Tu no podrás», y dejemos de persistir en nuestros sueños, cuando una mala experiencia del pasado nos impide avanzar, o cuando decimos que sí queriendo decir que no, por no hacer sentir mal a la otra persona; también cuando compramos algo que no es saludable simplemente porque está oferta. ¿Qué tan fuerte es tu mente para decir «No» cuando tienes que decirlo?
Por otro lado, existen personas que si no tienen el último modelo decelular, se sienten inferiores a otras, que si no tienen una profesión no se siente competentes, se sienten que no tienen un valor ante la sociedad, otras, que si no tienen una pareja o no han logrado tener hijos no son felices. Peor aún, en ocasiones queremos culpar a otras personas y ciertos eventos externos por nuestro sufrimiento o por la mala vida que estamos viviendo. Porque a veces nos cuesta tanto ser responsables de nuestros actos? Tenemos que reconocer que si no somos quienes queremos ser, que si no tenemos lo que desearíamos tener es porque no hemos perseverado lo suficiente o quizás, no hemos programado nuestra mente y no hemos tomado las acciones que se requieran para lograrlo.
¿Cuádo empezamos a tener, o a recuperar nuestro poder? En el instante que podemos controlar nuestras mentes. La verded es que no podemos controlar lo externo, pero sí podemos controlar lo que pensamos o cómo nos sentimos. Esto impactará de gran manera a nuestro mundo exterior. “Si controlas tu mente, podrás controlar tu mundo”. Recuerda que somos el reflejo de nuestro mundo exterior. Todo lo que reflejamos por medio de nuestro cuerpo, nuestra salud, nuestros pensamientos, nuestros estados de ánimo, nuestros miedos, e inseguridades, viene de nuestro interior y se manifestarán de alguna u otra manera hacia los demás. Como dice Proverbios 23:7, «Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.» Tú puedes ser persona que siempre has querido ser!
Toma control de tu vida, de tus emociones y de tus decisiones a partir de este momento con tu vida, sin culpabilizar a otras personas, circunstancias exteriores, o a tu pasado. Tú eres el arquitecto de tu propia vida, diséñala a tu manera. Y recuerda Vivir Tus Sueños!
¡Gracias por existir!