man holding luggage photo
 
 
 
 

Photo by Mantas Hesthaven on Unsplash

La vida está constituida por etapas o estaciones. Cada persona que llega a nuestra vida, viene a nosotros para una etapa específica. El tiempo que nos corresponde vivir con esa persona, es para cumplir una misión o un propósito en nosotros. Aunque a veces nos cuesta aceptar cuando a esa persona le ha tocado el momento de marcharse, ya sea una separación, que se vaya a vivir a otro país, o que dolorosamente se vaya de este mundo. Cualquiera que sea la razón, esa persona ya no está en nuestra vida porque ya su misión culminó en nosotros. 
Es normal que extrañemos a esa persona, porque ha sido parte de nuestra vida, porque vivió con nosotros momentos inolvidables, porque juntos emprendimos proyectos que quizás no pudimos concluir, etc. La ausencia que deja en nuestros corazones nos causa tristeza, nos hace llorar, nos hace sufrir. Lo peor de todo es que todo nuestro sufrimiento que estemos experimentando no la traerá de vuelta. ¿Qué podemos hacer para superar esa pérdida física o emocional? ¿Cómo podemos sanar esa herida? 
Déjame decirte que cada persona en su proceso de dolor se recupera de manera diferente, y toma tiempo diferente para curarse. Muchos pueden ser que tomen años para sanar ese dolor, otros tomen meses, y a otros en cambio puede tomarles días. Si recibimos ayuda, ese proceso puede ser menos doloroso y podemos curar esa herida más rápidamente, aunque debemos saber que la cicatriz de esa herida, de esa traición, de esa perdida, siempre permanecerá con nosotros.  
Aunque al mirar la herida podemos recordar a esa persona con agrado, con alegría porque gracias a ese doloroso proceso pudimos aprender una lección, lección que nos ha hecho mucho más fuertes y que gracias eso hoy por hoy somos mejores personas. 
Hoy te presentaré tres pasos que te ayudarán a recuperarte en este proceso. 
Paso I. Aceptar los cambios.   
“Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma” Carl Gustav Jung. 
Queramos o no aceptarlo, siempre existirán cosas que no podemos cambiar. ¿Cómo te sientes cuando estás atado a alguien que ya no está a tu lado, o a un recuerdo que no puedes traer de vuelta? Cuando nos negamos a aceptar lo que no podemos cambiar nos sometemos a ser esclavos emocionales del sufrimiento, del pasado ya que nos atamos o nos aferramos a una persona que ya no está, o seguimos pendiente a un recuerdo o a un pasado que no podemos cambiar.  
Cuando aceptamos que existen cosas que no podemos cambiar, entonces podemos transformar nuestra realidad. El primer paso para un verdadero cambio es aceptar lo que no podemos cambiar y buscar opciones para mejorar lo que sí podemos cambiar.   
Paso II. Soltar o Dejar ir. 
Anidar nuestra esperanza o refugiarnos en lo que no podemos cambiar solo nos agregará más tristeza, más sufrimiento. En el momento que soltamos o dejamos ir esas cargas emocionales, ese pasado, entonces nos liberamos de ese encierre emocional, de ese sufrimiento, de esa amargura, y empezamos a disfrutar el presente. Ahí podremos darnos la oportunidad de vivir nuevas experiencias, podemos darnos la oportunidad de conocer otras personas.  
¿Crees que vale la pena sufrir por el pasado o por alguien que ya no está? Cuando sufrimos por lo que no podemos cambiar, desperdiciamos lo único que tenemos seguro, el ahora, el presente. Cuando no nos liberamos de esos sentimientos o emociones dañinas, es como respirar un aire contaminado, un aire viejo que nos intoxica y no nos permite respirar libremente, pero si tomamos la decisión de soltar lo que nos ata, podremos respirar un aire puro, y fresco.  
Paso III. Agradecer.  
Todo lo que nos pasa, sea una experiencia positiva o negativa, sucede con el propósito de provocar algún positivo en nuestras vidas. Todo dependerá de nuestra actitud hacia cada circunstancia. Las personas que tienen una actitud de agradecimiento pueden atesorar los bellos momentos que vivieron con esa persona y en vez de recordarla con dolor, la recuerdan con alegría. 
Cuando somos agradecidos, podemos dar gracias por el dolor que vivimos, porque gracias a ese dolor, a ese sufrimiento, hoy somos una persona diferente, somos una persona más fuerte emocionalmente, con nueva perspectiva, con más experiencia, somos una persona con más capacidad de tomar cualquier experiencia sin importar lo negativa que sea y tomar lo mejor, aprender una lección y continuar a delante sin rendirnos.  
Espero que esta información haya sido de gran ayuda para ti. Por favor, déjame saber en la sección de comentarios. 
¡Gracias por Existir! 
Tu Servidora, 

María E. Encarnación