woman covering man's eye“Lo que es prohibido llama la atención.” ¿Por qué en ocasiones nos cuesta tanto soltar las cosas o las personas que sabemos nos hacen daño? Amamos a alguien que nos hace sufrir y nos maltrata, que no agrega ningún valor a nuestra vida. Nos hacemos adictos al alcohol, la droga, el cigarrillo, al sexo, a las persona, y más.

¿Qué tal cuando nos hacemos adictos a un amor prohibido? Un amor prohibido es un amor adictivo, es un amor que duele, es un amor que hace daño, un amor que quita el sueño y que, en vez de sumar, resta.

Hace unos días, alguien me hizo la pregunta siguiente. ¿Qué es lo mejor que se puede hacer cuando queremos muchísimos a alguien y esa persona no agrega nada en lo absoluto de Dios en tu vida, ni te ayuda a crecer espiritualmente? Yo te pregunto. ¿Qué es lo mejor que puedes hacer cuando la persona que amas tiene una visión diferente a la tuya? Voy a mencionar tres (3) puntos que se pueden darse en este caso.

1. Que esa persona te ame hasta el punto de decidir cambiar por el amor que siente por ti. Es cierto que, en la mayoría de los casos, cambiamos más fácilmente por las personas que amamos, que por nosotros mismos. Porque el dolor es mayor cuando vemos sufrir a quien amamos, que si nosotros sufrimos. Esto nos empuja a cambiar con mayor empeño. “El amor mueve montaña.” Y si verdaderamente amamos, haremos los cambios necesarios por el bien de la otra persona y de nosotros mismos.  

2. Que tú intentes a fuerza cambiar a esa persona. Los cambios deben ser una decisión personal, sin que otra persona te force. Al intentar cambiar a otra persona, terminaremos frustrados, decepcionados y con deseo de terminar la relación. ¿Has intentado alguna vez hacer algún cambio en tu vida? ¿Verdad que es difícil? Los cambios causan dolor, incomodidad, estrés, etc. Si para nosotros es difícil hacer algunos cambios, imagínate lo difícil que puede intentar cambiar a otra persona, especialmente si esa persona está renuente. Deja que esa persona decida cambiar por sí sola. Hasta que ella misma no reconozca que necesita un cambio, no tomará la decisión de hacerlo.

3. Que reconozcas que lo mejor para ambos es  tomar rumbos diferentes. “Si amas a alguien déjalo libre, si regresa será tuyo, si no regresa, nunca lo fue.”

Amar verdaderamente a alguien es soltarles sus alas sin temor de que vuele a otros brazos, sabiendo que podrá encontrar otro amor y ser feliz con este. Cuando amamos a alguien su felicidad es la nuestra felicidad. Si reconocemos que no somos el uno para el otro, vamos a respetar ese sentir. Es de sabios soltar lo que nos hace daño, o lo que nos hace causar daño. ¿Vale la pena estar juntos si no somos felices? Aunque el distanciamiento sea doloroso al principio, al final te darás cuenta que esa fue la mejor decisión.

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Tu Servidora,
María E. Encarnación