guilherme-stecanella-9qquJNwMOos-unsplash Foto“El vuelo es más placentero cuando extiendes tus alas y disfruta ser tú misma.”

Nuestra naturaleza de ser mujer es dar, es cuidar, es servir. ¿Pero, qué sucede cuando damos, cuidamos y servimos tanto y nos olvidamos de nosotras mismas?
¿Cómo nos sentimos? ¿Nos sentimos sola, cansada, y vacía? ¿Nos sentimos sin deseos de seguir, como si nuestra fuente se ha agotado y ya no nos queda nada más que dar?

El día de hoy quiero compartir contigo cuatro (4) pasos que pueden encender la luz que se ha apagado dentro de ti. Quizás a causa de la rutina, de las experiencias de tu pasado, a causa de cuidar todo y a todos, excepto a ti.

1. Acepta Tu Pasado. Tu pasado no tiene el poder suficiente para determinar qué futuro tú tendrás. El poder se lo das tú. Tú no eres tu pasado ni sus circunstancias. Tu pasado tiene que determinar tu presente, ni mucho menos tu futuro. Toma control de lo que puedes hacer a partir de hoy, el pasado nadie lo puede controlar. Toma cada experiencia que vives o viviste como una lección de vida, pues gracias a esas experiencias, eres la persona que eres el día de hoy.

2. Cree En Ti. No es lo que los demás creen de ti lo que te hace daño, es lo que tú crees de ti misma. Lo que pensamos y lo que creemos de nosotras, lo reflejamos en lo que decimos, en lo que hacemos y en quién somos. ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste poder logar algo que querías? ¿Cuándo te sentiste merecedora de amor, de afecto, de un reconocimiento o de algo tan sencillo como un simple halago? Tu mundo externo dependerá en gran manera de lo que tienes dentro de ti. Si crees en ti puedes lograr cualquier cosa que te propongas. “Si tú crees que puedes, o si crees que no puedes, entonces estás en lo cierto.» El poder está dentro de ti. ¡Úsalo!

3. Trázate Metas. Sólo conociendo nuestro lugar de destino, podemos llegar a él. Lo mismo sucede cuando queremos logar nuestras metas. ¿A caso podemos lograr algo si no sabemos qué realmente queremos? La mayoría de veces estamos más enfocadas en las metas de los demás, que en las nuestras. ¿Cuántas veces has dejado de hacer algo tuyo para hacerle lo de otra persona? Y no es que hacer cosas por o para los demás esté mal. Claro que es importante ayudar a los demás. Pero sin olvidarnos de nuestras metas. A veces nos engañamos, pues se nos hace más fácil ayudar a otros a lograr sus metas, que trabajar en las nuestras. Conscientes o no, no queremos enfrentar el fracaso, la crítica, o simplemente no damos el primer paso por miedo a los riesgos. Cuando progresas te sientes feliz. Si no estás creciendo en alguna área de tu vida, entonces es hora que inicies. Trazarte metas dará sentido a tu vida. ¡Empieza a trabajar en ellas hoy!

4. Pon A Dios Primero. ¿No importa que tanto dinero tengas, que tan famoso sea, ni qué carrera o negocio tienes. Si no tienes a Dios en tu vida, al final todo eso que tienes no te dará felicidad. Es difícil cumplir nuestro propósito de vida cuando creemos que todo en absoluto depende de nuestras propias fuerzas. No somos lo suficientemente fuertes para vencer todas las adversidades. Debemos ser lo suficiente humildes para reconocer que existe una fuerza mayor que nosotros, la cual personalmente llamo Dios. En algún momento llegará el otoño a nuestras vidas. Nuestro pelo blanqueará, nos pondremos viejos. Y todo lo que fuimos y tuvimos desaparecerá, pero sólo Dios prevalecerá.

¡Muchas gracias por tu tiempo y hasta la próxima!

Tu Servidora,
María E. Encarnación