El Poder De Elegir

grayscale photography of man in black wetsuit while carrying surfboard near seaPhoto by Luisa Rusche on Unsplash

Elegir es poder tomar una decisión libremente. El poder de elegir es un derecho de nacimiento de cada individuo, pues fuimos creados con libre albedrío. Desde pequeños, como no estamos suficientemente capacitados, nuestros padres o las personas que cuidan de nosotros tienen la responsabilidad de elegir por nosotros. Ya una vez crecemos y somos adultos hay decisiones que son tomadas por nosotros.

Ya como adultos, la mayoría de las decisiones están en nuestras manos, aunque en ocasiones existen personas o circunstancias que a veces elegirán por nosotros. Como, por ejemplo: la decisión de casarse es una decisión que también depende de otra persona, que nos elijan para una posición de trabajo que hayamos solicitado, estas son decisiones que son tomadas por otras personas. Aunque no nosotros podemos influir de alguna manera en esas decisiones.

¿Cuáles cosas nos impiden elegir mejor? En muchos casos debemos reconocer de cuáles cosas o circunstancias tenemos el poder para elegir y de cuáles no. Esto nos permitirá tener mejor control de nuestro presente y de nuestro futuro. No podemos obligar a otras personas a que tomen las decisiones que nosotros queremos o viceversa. Si lo hacemos, la otra persona nunca estará a gusto con la decisión que tomó porque no fue una decisión voluntaria. No podemos obligar a que otra persona nos ame, pues el amor no se obliga, debe surgir voluntariamente.

Nuestras decisiones que elegimos están basadas en nuestras experiencias vividas. Cada situación que vivimos, cada persona que llega a nuestra vida influye en nuestras decisiones de una manera directa o indirectamente, de un modo consciente o no, puede repercutir en cómo nosotros podamos enfrentar la realidad o nuestro futuro.

En ocasiones, tomamos decisiones de una forma reactiva. O sea, cuando nos dejamos llevar por las emociones, el enojo, la ira, el sufrimiento, o por otro lado la alegría, podemos decir que estamos actuando de una manera reactiva, pues estamos tomando decisiones de acuerdo con cómo nos sentimos, sin ver la realidad, o la realidad de la otra persona. Si pensamos antes de elegir cualquier decisión y vemos más allá de nuestras emociones, podemos ver las circunstancias externas. De esta manera podemos hacer una mejor elección.

Si estamos lidiando con alguna situación incómoda que nos hace sentir alterados, lo más recomendable es esperar a estar calmados para hablar o tomar una decisión. En esos momentos podríamos decir o hacer algo de lo cual luego nos podamos arrepentir. Cuando actuamos basadas en nuestras emociones generalmente terminamos decepcionados. ¡Elegir es tu derecho! Toma tus propias decisiones, es mejor equivocarse por haber tomado nuestras propias decisiones, que haber elegido mal por la decisión de otra persona.

Gracias por Existir!

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