Mientras Más Duro Es Tu Caparazón, Más Amor Necesitas.

Photo by Casey Horner on Unsplash

Cada día que la vida nos ofrece, es una oportunidad para un aprendizaje. Y cualquier persona, situación, o cosa puede enseñarnos una gran lección. El día de hoy recordé una lección que en algún momento de mi vida había aprendido, y que por alguna razón no la tenía tan presente en mi vida como debería. El hecho es que en casa tenemos una tortuga como mascota, y yo la había sacado para que caminara mientras le limpiaba su pecera. En un instante me acerqué a ella y pude observar que estaba muy quieta. Entonces decidí acariciarle la espalda, o sea su caparazón.

en casa tenemos una tortuga como mascota, y yo la había sacado para que caminara mientras le limpiaba su pecera. En un instante me acerqué a ella y pude observar que estaba muy quieta. Entonces decidí acariciarle la espalda, o sea su caparazón. Inmediatamente empezó a caminar muy de prisa. ¡Ya puedes imaginar una tortuga caminar de prisa! Sí, caminó más de prisa que lo acostumbrado. En ese momento vino un pensamiento por mi mente. “¡Sí, pudo sentir cuando la toqué!” E instantáneamente, como un rayo fugaz llegó a mi mente otro pensamiento: “A veces pensamos que, como las tortugas, esas personas “insensible”, que han creado un caparazón interiormente para no ser heridas, no sienten.” Esa persona con rostro amargo y palabras hirientes también tiene un corazón, también tiene sentimientos, también sienten, también son heridas por alguien más o por cualquier situación que esté viviendo, o que pueda vivir.

Esa persona que se muestra insensible con los demás, o con cualquier circunstancia, en algún momento de su vida fue herida, y a partir de ese momento tomó la decisión de crear un escudo protector para proteger sus sentimientos, sus emociones, para protegerse de un futuro engaño, de una decepción o de que alguien pueda romper su corazón. Entonces recordé una frase que en un momento escuché: “La persona sufrida hace sufrir.” Y mientras más insensible, más enojona, más hiriente es una persona, más amor necesita”.

Es importante recordar que no podemos dar lo que no tenemos dentro y que si una persona tiene rencor, odio, envidia, etc. en su corazón, entonces eso es lo que reflejará con los demás. Nuestras expresiones y acciones son el reflejo de nuestras almas y que la verdadera belleza no es física, sino más bien la que viene del alma. ¡NO permitas que las circunstancias o las personas tomen el poder de tus sentimientos, de tus emociones o decisiones! Aprende de cada experiencia y úsala para convertirte en mejor persona.

“Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible”. 1 Pedro 3:4

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